
Edgar Pacheco: la crítica al sionismo evangélico y el llamado a volver a Cristo
5 min de lectura · 7 de agosto de 2026
Edgar Pacheco y la crítica al sionismo cristiano: volver a Cristo como centro de la fe
Edgar Pacheco se ha convertido en una de las voces más controvertidas y escuchadas dentro del cristianismo de habla hispana. A través de su canal ENDK y de debates públicos, ha cuestionado abiertamente una de las corrientes más extendidas dentro del evangelicalismo contemporáneo: el apoyo incondicional al Estado de Israel como si constituyera un mandato divino.
Su mensaje central no es político en primer lugar, sino teológico: los cristianos deben volver a Cristo como centro de la fe y evitar convertir a un Estado moderno en objeto de una lealtad casi religiosa.
La crítica al “renfanismo” y al dispensacionalismo
Pacheco denomina “renfanitas” a aquellos creyentes que, según él, han colocado a Israel por encima de Jesús.
También critica con dureza el dispensacionalismo, una corriente teológica que interpreta determinadas promesas bíblicas relativas a Israel de manera diferenciada respecto de la Iglesia y que, en algunas de sus expresiones contemporáneas, considera la existencia del Estado de Israel como un acontecimiento relacionado con el cumplimiento de las profecías bíblicas.
Para Pacheco, esta lectura ha llevado a algunos cristianos a justificar de manera acrítica las acciones del gobierno israelí mediante una interpretación selectiva de determinados textos bíblicos.
Su argumento teológico parte principalmente del Nuevo Testamento, especialmente de textos como Romanos 9–11 y Gálatas. Desde su perspectiva, el pueblo de Dios debe entenderse a partir de la unión con Cristo, incluyendo tanto a judíos como a gentiles creyentes, y no simplemente a partir de la existencia de un Estado moderno.
Para Pacheco, apoyar incondicionalmente a un gobierno que no reconoce a Jesús como Mesías, mientras se minimizan o justifican acciones que producen un enorme sufrimiento civil, constituye una forma de idolatría política.
Su llamado es directo: volver a Cristo y no a una geopolítica sacralizada.
Gaza, las cifras y el juicio de la ONU
Pacheco también ha insistido en que la situación de Gaza no puede ser ignorada ni relativizada por los cristianos.
Ha utilizado las cifras de víctimas proporcionadas por el Ministerio de Salud de Gaza, que han superado las 70.000 muertes según los recuentos citados, destacando particularmente el elevado número de niños entre las víctimas.
Estas cifras han sido objeto de debate y análisis internacional debido a las dificultades inherentes a la recopilación de datos durante un conflicto armado. Por ello, deben distinguirse las cifras reportadas por las autoridades sanitarias de Gaza de aquellas que han sido verificadas independientemente por organismos internacionales.
Uno de los elementos centrales de su argumento es la actuación de organismos de Naciones Unidas. La Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio Palestino Ocupado ha formulado acusaciones extremadamente graves contra Israel en relación con sus operaciones en Gaza.
Pacheco utiliza estas conclusiones para argumentar que un cristiano no debería permanecer indiferente ante el sufrimiento de la población civil ni justificar automáticamente determinadas acciones militares mediante una interpretación teológica particular.
Desde su perspectiva, una doctrina escatológica no puede convertirse en una justificación automática de cualquier acción realizada por un Estado contemporáneo.
La política israelí hacia Hamas
Otro punto señalado por Pacheco es la relación histórica entre determinadas políticas israelíes y el fortalecimiento de Hamas.
Durante años, gobiernos encabezados por Benjamin Netanyahu permitieron la entrada de fondos procedentes de Qatar hacia Gaza. Estos recursos fueron canalizados hacia el territorio con conocimiento y autorización de las autoridades israelíes.
La política ha sido interpretada por distintos analistas como una estrategia destinada, entre otras cosas, a mantener cierta separación política entre Hamas en Gaza y la Autoridad Palestina en Cisjordania.
Algunos medios israelíes han documentado declaraciones de dirigentes políticos según las cuales mantener dividido el liderazgo palestino podía dificultar la creación de un Estado palestino unificado.
Pacheco utiliza estos antecedentes para cuestionar una narrativa excesivamente simplificada según la cual Israel sería siempre un actor completamente pasivo e inocente dentro del conflicto.
Esto no implica justificar los ataques de Hamas ni negar sus responsabilidades. Su argumento apunta a una cuestión diferente:
La realidad política del conflicto es considerablemente más compleja que una división absoluta entre un lado completamente inocente y otro completamente culpable.
El llamado central: volver a Cristo
Más allá de las cifras y de la geopolítica, el eje de la predicación de Pacheco es el retorno a Cristo.
Su crítica sostiene que algunos creyentes han sustituido el Evangelio por una alianza política y religiosa con un Estado determinado. Cuando la defensa de Israel se convierte en una prueba de ortodoxia cristiana, según su argumento, se ha desplazado el centro de la fe.
Desde esta perspectiva, Jesús no llamó a sus discípulos a convertir la defensa de un gobierno secular en un elemento fundamental de la fe cristiana. El llamado fundamental del Evangelio es seguir a Cristo.
Pacheco tampoco plantea que los crímenes cometidos por Hamas deban ser ignorados o justificados. Su crítica se dirige principalmente hacia la sacralización de una causa política dentro de la Iglesia.
Su posición puede resumirse de la siguiente manera:
El cristiano no debería estar obligado a convertirse ideológicamente en “amigo de Israel” o “amigo de Palestina”, sino en discípulo de Jesús, denunciando la injusticia independientemente de quién la cometa.
Desde este enfoque, la cuestión fundamental no es qué Estado merece una lealtad religiosa, sino cómo debe actuar un cristiano frente a la injusticia, la violencia y el sufrimiento humano.
Conclusión
En un momento en que el cristianismo de habla hispana se encuentra profundamente polarizado por el conflicto de Oriente Medio, la voz de Edgar Pacheco representa un intento de trasladar nuevamente el debate desde la geopolítica hacia la teología cristiana.
Su argumento fundamental es que la existencia de un Estado contemporáneo no debe convertirse en el centro de la fe cristiana ni en un criterio absoluto para determinar la fidelidad doctrinal de un creyente.
Desde su perspectiva, la Iglesia debe evitar convertir a Jerusalén terrenal, Israel o cualquier otra entidad política en sustitutos del centro del Evangelio.
El llamado final de Pacheco puede resumirse en una sola idea: dejar de sacralizar el poder político y volver a mirar a Cristo como el centro de la fe cristiana.
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