
Células modificadas genéticamente para combatir el cáncer
10 min de lectura · 15 de agosto de 2026
Cómo funcionan las terapias CAR-T y TCR
Introducción
Durante las últimas décadas, la oncología ha comenzado a utilizar una estrategia que cambia radicalmente la manera de entender el tratamiento del cáncer: en lugar de atacar directamente al tumor mediante sustancias químicas o radiación, se pueden modificar células del propio sistema inmunitario para que reconozcan y destruyan células cancerosas.
Uno de los ejemplos más avanzados es la terapia con células CAR-T (Chimeric Antigen Receptor T cells). En este tratamiento, los linfocitos T del paciente son extraídos, modificados genéticamente en el laboratorio para producir un receptor artificial capaz de reconocer determinadas moléculas presentes en las células tumorales y posteriormente administrados de nuevo al paciente. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
Estas terapias ya forman parte de la medicina clínica para determinados cánceres de la sangre. Al mismo tiempo, investigadores están intentando adaptar la tecnología para combatir tumores sólidos, como ciertos cánceres cerebrales, sarcomas y otros tumores que presentan obstáculos mucho mayores para el sistema inmunitario.
1. ¿Qué son las células CAR-T?
Las células T son un tipo de linfocito que participa en la defensa inmunitaria. Una de sus funciones consiste en reconocer y eliminar células que presentan determinadas señales de peligro o infección.
El problema es que las células cancerosas pueden desarrollar mecanismos para evitar ser reconocidas por el sistema inmunitario.
La terapia CAR-T intenta solucionar parcialmente este problema mediante ingeniería genética.
El proceso general consiste en:
- Extraer células T de la sangre del paciente.
- Modificarlas genéticamente para que produzcan un receptor de antígeno quimérico (CAR).
- Multiplicar las células modificadas en el laboratorio.
- Administrarlas nuevamente al paciente.
- Permitir que las células modificadas reconozcan células tumorales que presentan el antígeno correspondiente.
El CAR funciona como un sistema artificial de reconocimiento. Una parte del receptor reconoce el objetivo situado en la célula cancerosa, mientras que otras regiones transmiten señales al interior de la célula T que favorecen su activación. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
Por esta razón, las CAR-T han sido descritas como una especie de “medicamento vivo”: no se administra simplemente una molécula que actúa sobre el tumor, sino células capaces de multiplicarse y continuar ejerciendo una función inmunitaria dentro del organismo. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
2. ¿Por qué modificar genéticamente una célula?
El sistema inmunitario ya posee mecanismos naturales para reconocer células anormales. El problema es que el cáncer puede utilizar diferentes estrategias para escapar de esta vigilancia.
La ingeniería genética permite modificar las células inmunitarias para proporcionarles características que normalmente no poseen.
En una CAR-T, por ejemplo, se introduce información genética que permite a la célula producir un receptor diseñado para reconocer un determinado antígeno.
Una vez que el receptor se une a su objetivo, se activan señales internas que pueden provocar:
- Activación de la célula T.
- Multiplicación de las células modificadas.
- Liberación de moléculas relacionadas con la respuesta inmunitaria.
- Destrucción de la célula cancerosa.
La precisión depende de la elección del antígeno. Si el objetivo también aparece en tejidos sanos, las células modificadas pueden atacar células normales.
Este es uno de los principales problemas que los investigadores intentan solucionar.
3. El éxito de CAR-T en los cánceres de la sangre
Las primeras aplicaciones exitosas de CAR-T se produjeron principalmente en determinados cánceres hematológicos.
La FDA aprobó la primera terapia CAR-T en 2017 para ciertos casos de leucemia linfoblástica aguda. Posteriormente se aprobaron otras terapias para determinados linfomas y mieloma múltiple. :contentReference[oaicite:3]{index=3}
Una de las razones de este éxito es que algunos cánceres de la sangre presentan moléculas relativamente accesibles para las células T modificadas.
Por ejemplo, algunas terapias CAR-T están diseñadas para reconocer CD19, una proteína presente en determinados linfocitos B malignos.
Cuando una célula CAR-T reconoce CD19, puede atacar la célula que presenta ese marcador.
Este enfoque ha producido respuestas completas y duraderas en algunos pacientes con enfermedades que anteriormente tenían opciones terapéuticas muy limitadas. :contentReference[oaicite:4]{index=4}
4. El siguiente desafío: tumores sólidos
El gran reto actual es trasladar el éxito de CAR-T desde los cánceres de la sangre hacia los tumores sólidos.
Los tumores sólidos presentan varios problemas.
El problema de encontrar un objetivo adecuado
Una célula cancerosa puede presentar determinadas proteínas que también aparecen en células normales.
Si se diseña una CAR-T contra una proteína demasiado común, las células modificadas podrían atacar tejidos sanos.
Por ello, los investigadores buscan moléculas que estén presentes en gran cantidad en el tumor y mucho menos en los tejidos normales.
El microambiente tumoral
Los tumores sólidos no son simplemente masas de células cancerosas.
Están rodeados por un microambiente compuesto por células inmunitarias, vasos sanguíneos, tejido de soporte y diferentes moléculas que pueden dificultar la actividad de las células T.
El tumor puede crear un entorno que reduzca la eficacia de la respuesta inmunitaria.
Dificultad para penetrar en el tumor
Incluso cuando una célula modificada reconoce correctamente el cáncer, todavía necesita llegar físicamente hasta las células tumorales.
En algunos tumores, la estructura del tejido dificulta esta infiltración.
Por estas razones, las CAR-T han tenido resultados mucho más variables en tumores sólidos que en determinados cánceres hematológicos. El propio NCI señala que su utilización en varios tumores sólidos continúa siendo experimental. :contentReference[oaicite:5]{index=5}
5. Un avance importante: cáncer cerebral
Uno de los resultados experimentales más llamativos de los últimos años se produjo en pacientes jóvenes con glioma difuso de línea media, un cáncer cerebral extremadamente agresivo.
En un ensayo clínico pequeño publicado en Nature, investigadores utilizaron células CAR-T dirigidas contra GD2, un antígeno expresado por estas células tumorales.
El NCI informó en 2025 que varios pacientes experimentaron reducción de sus tumores y que algunos continuaban vivos dos años o más después del tratamiento. Uno de los casos mostró una reducción aproximada del 90 % del tumor. :contentReference[oaicite:6]{index=6}
Esto no significa que el tratamiento sea todavía una cura establecida para este cáncer.
El estudio fue pequeño y se necesita investigación adicional para determinar cuánto duran las respuestas y qué pacientes pueden beneficiarse.
Pero representa una demostración importante de que las células inmunitarias modificadas pueden alcanzar y atacar determinados tumores del sistema nervioso central.
6. Una segunda estrategia: células T con receptores TCR
CAR-T no es la única forma de modificar genéticamente células inmunitarias.
Otra estrategia utiliza receptores de células T (TCR).
La diferencia fundamental está en aquello que pueden reconocer.
Las CAR están diseñadas principalmente para reconocer antígenos accesibles en la superficie de las células.
Los TCR, en cambio, pueden reconocer fragmentos de proteínas que originalmente se encuentran dentro de las células cancerosas, siempre que esos fragmentos sean presentados en la superficie mediante moléculas HLA. :contentReference[oaicite:7]{index=7}
Esto abre una posibilidad importante:
Una proteína cancerosa no necesariamente tiene que estar expuesta directamente en la superficie de la célula para convertirse en un objetivo de una terapia TCR.
7. La primera terapia TCR aprobada contra el cáncer
En agosto de 2024, la FDA aprobó afamitresgene autoleucel (afami-cel, Tecelra) para determinados pacientes adultos con sarcoma sinovial metastásico.
La terapia utiliza células T del propio paciente, que son modificadas genéticamente para producir un receptor capaz de reconocer la proteína MAGE-A4 cuando es presentada mediante determinadas moléculas HLA. :contentReference[oaicite:8]{index=8}
La aprobación fue especialmente importante porque representó la primera terapia basada en un receptor de células T aprobada por la FDA para tratar el cáncer. :contentReference[oaicite:9]{index=9}
En el ensayo que respaldó la aprobación participaron 44 personas.
Los tumores se redujeron en 19 participantes, aproximadamente el 43 %, y la duración mediana de la respuesta fue de seis meses. :contentReference[oaicite:10]{index=10}
El resultado demuestra que la ingeniería genética de células inmunitarias no se limita a las CAR-T y que los TCR pueden utilizarse para atacar proteínas cancerosas que serían difíciles de alcanzar mediante otros receptores.
8. ¿Podrían fabricarse células universales?
Una de las grandes limitaciones actuales es que muchas terapias utilizan células del propio paciente.
Esto implica un proceso complejo:
paciente → extracción de células → modificación genética → expansión → control de calidad → reinfusión
El proceso puede durar varias semanas. El NCI señala que actualmente la fabricación de muchas terapias CAR-T autólogas puede requerir aproximadamente entre tres y cinco semanas. :contentReference[oaicite:11]{index=11}
Por esta razón, los investigadores estudian células procedentes de donantes sanos y tecnologías de edición genética que permitan producir tratamientos potencialmente disponibles para más de un paciente.
La idea es desarrollar células “off-the-shelf”, es decir, productos celulares que puedan almacenarse y administrarse rápidamente cuando sean necesarios.
Sin embargo, esto introduce nuevos problemas inmunológicos, porque el sistema inmunitario del receptor puede reconocer las células del donante como extrañas.
9. La siguiente generación: células programadas genéticamente
La investigación actual intenta ir más allá de simplemente añadir un receptor.
Los investigadores están estudiando células modificadas para:
- Reconocer múltiples antígenos simultáneamente.
- Resistir mejor el microambiente tumoral.
- Mantener su actividad durante más tiempo.
- Producir moléculas que estimulen la respuesta inmunitaria.
- Evitar mecanismos utilizados por los tumores para bloquearlas.
- Reducir la posibilidad de atacar tejidos sanos.
Un ejemplo de investigación clínica consiste en modificar células para producir interleucina-15 (IL-15), una molécula que puede favorecer la actividad y persistencia de determinadas células inmunitarias. :contentReference[oaicite:12]{index=12}
La idea general es transformar una célula inmunitaria en una plataforma biológica programable.
10. Los riesgos de modificar genéticamente células humanas
El potencial de estas tecnologías no significa que sean tratamientos sin riesgos.
Las terapias CAR-T pueden producir efectos adversos graves relacionados con una activación intensa del sistema inmunitario.
Además, existe una cuestión particularmente importante: el riesgo de segundos cánceres.
En 2023, la FDA informó que estaba investigando casos de cánceres secundarios de células T después de terapias CAR-T. En algunos casos se encontraron genes asociados con la modificación utilizada para fabricar las células CAR-T dentro de los tumores secundarios. :contentReference[oaicite:13]{index=13}
Esto no significa que las terapias CAR-T deban considerarse inseguras en general ni que se haya demostrado que todos los casos sean causados por la modificación genética.
Sí significa que la ingeniería genética de células humanas requiere seguimiento a largo plazo y vigilancia continua.
11. ¿Estamos ante una cura universal contra el cáncer?
No.
El cáncer no es una única enfermedad. Existen cientos de tipos y subtipos de cáncer, con diferencias genéticas, celulares e inmunológicas enormes.
Una CAR-T diseñada para reconocer CD19, por ejemplo, no puede utilizarse simplemente contra cualquier tumor.
El futuro de estas tecnologías probablemente dependerá de combinar diferentes estrategias:
- Ingeniería genética.
- Inmunología.
- Secuenciación genética.
- Inteligencia artificial.
- Diagnóstico molecular.
- Terapias dirigidas.
- Cirugía.
- Radioterapia.
- Otros tratamientos inmunológicos.
La verdadera revolución no consiste en haber creado una célula capaz de matar cualquier cáncer, sino en haber demostrado que una célula humana puede modificarse para convertirse en una herramienta terapéutica programada contra determinadas enfermedades.
Conclusión
Las células inmunitarias modificadas genéticamente representan uno de los avances más importantes de la oncología moderna.
Las terapias CAR-T ya han pasado de los laboratorios a la práctica clínica para determinados cánceres de la sangre. Paralelamente, las terapias TCR están ampliando el conjunto de proteínas cancerosas que pueden convertirse en objetivos terapéuticos. En 2024, la aprobación de afami-cel marcó el primer tratamiento TCR aprobado por la FDA para cáncer. :contentReference[oaicite:14]{index=14}
Los resultados experimentales en tumores sólidos, incluidos determinados cánceres cerebrales, sugieren que las limitaciones actuales podrían ser parcialmente superables. Sin embargo, estos tratamientos todavía presentan problemas importantes relacionados con la identificación de objetivos, la resistencia tumoral, la seguridad y el coste de fabricación.
El objetivo final de esta línea de investigación es mucho más ambicioso que simplemente modificar una célula:
convertir células humanas en sistemas biológicos capaces de detectar, localizar y destruir selectivamente células cancerosas.
Si la investigación consigue resolver los problemas de seguridad, especificidad y fabricación, la ingeniería genética de células inmunitarias podría convertirse en una de las plataformas fundamentales de la medicina oncológica del futuro.
Fuentes científicas y médicas
- National Cancer Institute. CAR T Cells: Engineering Immune Cells to Treat Cancer. :contentReference[oaicite:15]{index=15}
- National Cancer Institute. FDA Approves Engineered Cell Therapy for Advanced Synovial Sarcoma. 2024. :contentReference[oaicite:16]{index=16}
- National Cancer Institute. Experimental CAR T-Cell Therapy Shrinks Tumors in Children with Deadly Brain Cancer. 2025. :contentReference[oaicite:17]{index=17}
- National Cancer Institute. Understanding the Risk of Second Cancers After CAR T-Cell Therapy. 2024. :contentReference[oaicite:18]{index=18}
- National Cancer Institute. T-cell Transfer Therapy. :contentReference[oaicite:19]{index=19}
- National Cancer Institute. Afamitresgene Autoleucel (Tecelra). :contentReference[oaicite:20]{index=20}
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